De cero a cien: una sesión de embarazo en estudio completamente diferente

De cero a cien: una sesión de embarazo en estudio completamente diferente

De cero a cien: una sesión de embarazo en estudio completamente diferente

Hay sesiones de embarazo que nacen desde la delicadeza más absoluta y hay otras que empiezan ahí, pero poco a poco van creciendo hasta convertirse en algo completamente inesperado. La sesión de Stefi pertenece a ese segundo grupo.

Desde el principio hubo un match creativo muy fácil. Ella había hecho burlesque y yo también había pasado por ese mundo, así que compartíamos ciertas referencias, cierta manera de entender el escenario, la feminidad, el juego y ese punto teatral que puede aparecer cuando te permites explorar un poco más.

Pero lo que más me gusta de esta sesión no es que terminara teniendo una estética burlesque. Lo que realmente me gusta es todo lo que ocurre antes. Porque si ves la galería completa, parece casi imposible pensar que todas las imágenes pertenecen a la misma tarde.

Y eso, precisamente, es lo que me interesa de las sesiones más completas de embarazo.

Una mujer nunca es una sola cosa.

Puede ser suave y poderosísima. Puede sentirse natural, elegante, divertida, sensual y escénica en el mismo día. Y una sesión larga nos permite recorrer todas esas versiones sin obligarnos a elegir una única identidad.

Empezar desde lo esencial

Con Stefi empezamos de una manera muy sencilla. Tonos neutros, piel, texturas suaves y una estética prácticamente desnuda de artificio. Quería que las primeras imágenes hablaran de ella, de su cuerpo y de ese momento concreto de su embarazo sin que nada más compitiera con eso.

En estas fotografías hay algo que siempre me atrae: esa sensación de silencio. No necesitamos grandes decorados ni demasiados elementos. La luz, la postura, el gesto y la barriga son suficientes.

Y desde ese punto tan natural empezamos a movernos poco a poco hacia otros lugares.

La misma mujer, otra energía

Con las velas apareció una fotografía mucho más femenina y delicada. Cambió la luz, cambió la atmósfera y también cambió la manera en la que Stefi se colocaba delante de la cámara. Esa transformación ocurre muchas veces sin que la persona se dé cuenta. Cuando cambia el ambiente, también cambia el cuerpo.

Después llegó una parte más ligera y divertida con las gorras. Me gusta muchísimo introducir algo así dentro de una sesión importante porque evita que todo se vuelva excesivamente solemne. El embarazo puede ser precioso, femenino y elegante, pero también puede tener humor, juego y personalidad.

Más adelante volvimos a transformar la sesión con luz natural. Ahí apareció una mezcla que me encanta especialmente: naturalidad y sofisticación. La luz era limpia y sencilla, pero la actitud era mucho más sensual. No era una versión teatral de Stefi, pero tampoco era la mujer serena de las primeras fotografías.

Era otra parte de ella.

Y eso es exactamente lo que quiero conseguir cuando trabajo una sesión así: no inventar a una mujer diferente, sino ir encontrando distintas facetas de la misma.

Y al final, el escenario

La parte burlesque llegó después, cuando todo lo anterior ya estaba construido. Perlas, brillos, abanicos, luces y esa sensación de escenario que conectaba directamente con la historia de Stefi.

Aquí la sesión pasó de cero a cien.

Pero precisamente por eso funciona. Si hubiéramos empezado ahí, quizá habría sido solo una sesión temática. Al llegar después de todo el recorrido anterior, se convierte en una parte más de una mujer mucho más amplia.

Cada sesión de embarazo completa debería tener algo de esto. No necesariamente burlesque, por supuesto. Puede ser danza, deporte, moda, música, cine, sensualidad o una estética muy minimalista. Lo importante es encontrar aquello que tenga sentido contigo.

Si eres una mujer que hace gimnasio y estás especialmente orgullosa de tu cuerpo en ese momento, quizá queramos trabajar desde ahí. Si vienes del mundo del espectáculo, quizá exista un lenguaje visual que podamos aprovechar. Si amas la moda, podemos construir algo mucho más editorial. Y si no te identificas con nada de esto, también está perfecto. Podemos diseñar una experiencia completamente diferente.

Maquillaje y peluquería como parte del día

En las sesiones más completas, la experiencia empieza antes de hacer la primera fotografía. Azucena se ocupa del maquillaje y la peluquería, y esa parte tiene mucho más valor del que parece.

No es simplemente venir maquillada. Es tener tiempo. Llegar al estudio y permitirte que durante unas horas alguien se ocupe de ti. Pensar juntas el cabello, el maquillaje, el vestuario y cómo todo eso va a acompañar los distintos ambientes que vamos a crear.

Muchas mujeres me dicen después que esa parte ya les hizo sentir que estaban viviendo algo especial.

Y ese es exactamente el objetivo.

También hay espacio para la pareja

En la sesión de Stefi también estuvo su marido y me gusta que aparezca porque el embarazo forma parte de una historia compartida. Hay fotografías que hablan completamente de ella y otras que hablan de los dos. No hace falta que toda la sesión se convierta en una sesión de pareja, pero sí me gusta dejar espacio para esa relación.

Dentro de unos años, esas fotografías cuentan algo diferente. No hablan únicamente de cómo era su cuerpo durante el embarazo, sino de cómo estaban juntos en ese momento de su vida.

Por qué el estudio funciona tan bien en invierno

Cuando llega el frío, las sesiones de embarazo en estudio tienen además una ventaja maravillosa. Podemos trabajar con calma, con temperatura controlada y sin depender de la lluvia, del viento ni de que anochezca antes.

Mi estudio está en La Garriga, Barcelona, muy cerca de Granollers y del Vallès Oriental, y está pensado precisamente para poder crear ambientes muy distintos dentro de una misma sesión. Podemos utilizar luz natural, iluminación creada, diferentes rincones, fondos, tejidos, muebles o una escena mucho más teatral sin salir del mismo espacio.

Eso nos permite algo que en exterior es mucho más difícil: transformar por completo el lenguaje visual de una sesión varias veces durante el
mismo día.

Una experiencia que ocurre una vez

Hay fotografías de embarazo que quieres tener y hay experiencias que quieres haber vivido. Para mí, las sesiones más completas pertenecen a esa segunda categoría.

Dedicarte unas horas, dejar que te maquillen, cambiar de estilismo, probar cosas diferentes, hacer fotografías con tu pareja, escuchar música, reírte, verte poderosa, verte delicada y acabar haciendo algo que quizá nunca habías hecho delante de una cámara.

El embarazo ocurre durante unos meses y después desaparece. Tu cuerpo cambia otra vez y la vida sigue.

Por eso me gusta pensar que estas sesiones no hablan solo de cómo era tu barriga. Hablan de quién eras tú mientras la llevabas.

Y eso, con los años, tiene un valor enorme.

Si buscas una sesión de embarazo en estudio en Barcelona y quieres crear algo realmente personal, puedes conocer aquí mis diferentes experiencias de maternidad.

Hay sesiones más sencillas y otras mucho más completas. Lo importante es encontrar la que tenga sentido para ti.

Y si tienes una idea un poco loca, cuéntamela. Normalmente ahí empiezan las mejores sesiones.

Una mujer, muchas versiones

DE LO NATURAL A LO ESCÉNICO: EL EMBARAZO DE STEFI

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